"Mil novecientas setenta y cinco cucharas", 2012.

"Mil novecientas setenta y cinco cucharas", 2012.

Detalle de "Mil novecientas setenta y cinco cucharas", 2012.

Detalle de "Mil novecientas setenta y cinco cucharas", 2012.

Vista de la exposición.

Vista de la exposición.

"Silla Muerta", 2012

"Silla Muerta", 2012

"Couple Nº 9", 2012

"Couple Nº 9", 2012

"Couple Nº 9", 2012

"Couple Nº 9", 2012

"Travelling sobre sobre el Turia", 2012. Técnica mixta.

"Travelling sobre sobre el Turia", 2012. Técnica mixta.

"Travelling sobre sobre el Turia", 2012. Técnica mixta.

"Travelling sobre sobre el Turia", 2012. Técnica mixta.

Vista de la exposición.

Vista de la exposición.

Serie de dibujos titulada "Origen".

Serie de dibujos titulada "Origen".

Serie de dibujos titulada "Origen".

Serie de dibujos titulada "Origen".

Plural-Singular

Paul Muguet

9 de enero 2013 a 2 de marzo 2013

“PLURAL-SINGULAR. Paul Muguet” (9 Enero- 2 Marzo 2013) .

Exposición de obras sobre papel y esculturas objetuales.  Autor nacido en México en 1975, vive y trabaja en Ciudad de México. Primera exposición en España.      

En Plural-Singular, Paul Muguet opera una intersección entre cuestionamientos personales, encuentros con objetos y obras durante su estancia en España, la lectura de textos y la escucha de los cursos de Gilles Deleuze sobre la filosofía de Baruch Spinoza, para evocar preocupaciones humanas a través de la manipulación de objetos cotidianos.

Por un lado una multitud de cucharas de café a las cuales un gesto escultórico imprime a cada una de ellas la representación de un espermatozoide (Mil novecientas setenta y cinco cucharas, 2012). Se trata de una metáfora del origen de la vida y del apetito de la naturaleza por perpetuarse. Pero además, con este gesto el artista también imprime a cada objeto industrializado y por lo tanto idéntico, la marca de una individualidad recobrada.
Por otro lado, dos sillas parecen fusionarse en un acercamiento íntimo (Couple Nº 9, 2012). Esta nueva pieza forma parte de la serie “Couples” que surge con la intención de transcribir a través del assemblage, el concepto de “balbuceo” o “tartamudeo” del lenguaje que Deleuze crea para definir el acto creativo en literatura.

Con esta referencia como punto de partida Paul intercambia las palabras por sillas, repitiéndolas y ensimismándolas y creando así retratos metafóricos de parejas en interacción erótica, como un eco de las nociones deleuzianas de deseo. Para Deleuze el deseo es una construcción, un ensamblaje de cosas y situaciones a través del cual los individuos se representan tanto a sí mismos como a sus aspiraciones.
Finalmente, una vieja silla de bar abandonada sobre un puente de la ciudad de Valencia es recuperada y desmantelada por el artista. A partir de este gesto, Paul reorganiza las partes desmanteladas de la silla de manera a que éstas conformen la figura de un esqueleto (Silla Muerta, 2012), dando cabida a una imagen de la inexorable finitud del cuerpo y de las cosas. El encuentro con este objeto, en esa particular situación, recuerda a Paul la manera en que atrae su atención en el Prado El triunfo de la Muerte de Bruegel “el Viejo”, incitándolo a entrecruzar en un dibujo, el relato del momento en que encuentra la silla abandonada misteriosamente sobre un puente,  y las figuras alegóricas de la muerte arrastrando a una multitud de individuos en la pintura de Bruegel.

Al ser intervenidos por el artista, estos objetos pierden sus funciones habituales y acceden a un grado de representación poética. Al cambiar su forma y el modo en que usualmente se conforman éstos se hacen eco de los conceptos que Baruch Spinoza llamó Relaciones Características y Modos del Ser. Según Spinoza, lo que define al individuo es su singularidad, el “modo” en que todas sus partes materiales están configuradas en el tiempo y en el espacio. Cuando sobreviene la muerte, la relación entre estas partes se rompe. Pero éstas no desaparecen sino que se relacionan distintamente, dando cabida a otras configuraciones de la materia, a otros “modos del ser”, valiendo esta teoría tanto para el individuo como para las cosas inertes. Unos espermatozoides que también son cucharas, dos sillas a través de las cuales atisba el instinto de permanencia de los seres y una silla desmantelada que también es despojo, nos incitan a pensar en nuestra singularidad durante ese lapso de tiempo comprendido entre el momento en que el cuerpo se compone y se descompone.

La exposición está pensada alrededor de tres piezas que representan: una el inicio de la existencia, otra las relaciones y la última el fin. Con este ritmo apresurado y un tanto reductor, Paul busca voluntariamente poner en una perspectiva exagerada nuestra propia existencia, como un tránsito fugaz que empieza como una combinación entre una multitud de posibilidades, y que acaba en el mejor de los casos con la expresión de una intensidad del ser, de una singularidad en cada individuo.

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